El proyecto articula la vivienda principal con las caballerizas mediante un diseño modular y adaptable, combinando mano de obra local, aislamiento del suelo frente al clima andino y un cromatismo integrado al paisaje.

ARQUITECTURA ECUESTRE, ESTRATEGIAS PASIVAS Y CONVERGENCIA TERRITORIAL EN EL COTOPAXI

Residencial unifamiliar

Por su cercanía al volcán Cotopaxi y a los Ilinizas, esta zona se caracteriza por su clima frío, suelo arenoso y vegetación andina, donde abundan los eucaliptos, árboles que, al caer sus hojas, llenan el suelo de tonos rojos, marrones y mostazas que inspiraron la cromática del proyecto.

En este lugar, la vida alrededor de los establos, los picaderos y las prácticas ligadas al caballo forman parte del entorno. Esta tradición ecuestre habla de disciplina, ritmo y vínculo con la tierra.

El propósito de El Picadero fue desarrollar un espacio de convergencia entre la vivienda principal y las caballerizas existentes. Su programa arquitectónico está compuesto por una pista de salto para caballos, una zona de servicios y un espacio flexible pensado para transformarse con el tiempo. Si bien hoy es utilizado para actividades recreativas, es capaz de convertirse en un futuro en suites de alojamiento gracias a su diseño y modulación.

Luego de un proceso de análisis del lugar, la orientación, la topografía, las visuales, la vegetación y la relación con las construcciones existentes, se definió un partido arquitectónico que optimiza los recursos del sitio, conserva la vegetación, aprovecha el asoleamiento y dirige su mirada hacia los volcanes.

 

 

Impacto Sustentable

El Picadero se fundamenta en una arquitectura que entiende la sostenibilidad como una forma de relacionarse con el territorio, optimizar los recursos existentes y construir espacios capaces de adaptarse en el tiempo.

Uno de los principios más importantes del proyecto fue conectar la vivienda y las caballerizas, que funcionaban como elementos aislados entre sí. El Picadero surge como una intervención capaz de articular ambos programas mediante un nuevo espacio de convergencia. Esta propuesta plantea una reflexión aplicable a la arquitectura contemporánea: más que expandir elementos desconectados, la arquitectura puede generar valor creando relaciones y espacios de convergencia.

La propuesta retoma principios vinculados a la arquitectura rural del lugar, reinterpretándolos desde una mirada contemporánea. Para su construcción se utilizaron materiales y mano de obra local, fortaleciendo la economía de las comunidades cercanas y reduciendo el impacto asociado al transporte y a procesos externos. La materialidad y cromática del proyecto nacen directamente del paisaje andino, estableciendo una relación sensible con el entorno.

La arquitectura responde también a las condiciones climáticas del sitio mediante estrategias pasivas. El volumen principal se separa del suelo para aislarse del frío característico de la zona, mejorando el confort térmico interior de manera eficiente y natural.

El espacio flexible fue concebido bajo una lógica modular que permite futuras transformaciones programáticas sin alterar la estructura principal. Actualmente destinado a actividades recreativas vinculadas al mundo ecuestre, podrá convertirse en suites de alojamiento u otros usos según las necesidades futuras. Esta capacidad de evolución prolonga la vida útil de la arquitectura.

Desde nuestra práctica, El Picadero entiende la sustentabilidad como la capacidad de construir arquitecturas sensibles al territorio, capaces de generar vínculos, reducir el impacto de sus intervenciones y mantenerse sostenibles a través del tiempo.

Gabriel Rivera

Ubicación: Lasso, Cotopaxi
Área: 370 m2
Año: 2021
Impacto: Ambiental
Equipo de Construcción: Gabriel Rivera Arquitectos
Fotografías: JAG Studio