Alta Envergadura.
Implantado a lo largo de una cuenca tropical que conecta el bosque seco con el Océano Pacífico, Eolia Sustainable Design Hotel impacta más allá de su arquitectura. Desde su concepción, fue un proyecto que respondía al lado más emocional. Hace 16 años, mucho antes de ser anteproyecto, el terreno fue sede de campamentos y reuniones de amigos a la intemperie. Poco después, allí en Santa Marianita, el espacio tomó un aire familiar y se convirtió en un hogar de verano, mientras el kitesurf se volvió una religión.
El momento llegó y Veronica Reed, arquitecta diseñadora del proyecto, encontró en el lote una oportunidad de crear un edificio que no solo aporte al turismo y al desarrollo económico de la zona, sino que también logre trascender en el tiempo a través de una arquitectura responsable con su ecosistema, que lo respete, se adapte él y converja como un elemento más.
Desde el concepto, Eolia Sustainable Design Hotel fue el sueño de una familia y una arquitecta que buscaba marcar una huella con la naturaleza como aliada.
Impacto Sostenible
Eolia Sustainable Design Hotel fue concebido desde el inicio como una infraestructura de bajo impacto ambiental y alto valor territorial. Su master plan responde directamente a la topografía, los cursos naturales de agua y los corredores ecológicos existentes. La arquitectura se adapta al clima mediante estrategias pasivas: control de ganancia térmica, aprovechamiento de los vientos dominantes y uso de vegetación autóctona para generar ventilación natural, reduciendo al máximo el uso de aire acondicionado.
El proyecto incorpora un enfoque positivo del ciclo del agua, reduciendo la demanda hídrica, reutilizando aguas residuales tratadas y minimizando el riego mediante la conservación del paisaje natural. Eolia integra generación de energía solar en el sitio, cubriendo aproximadamente el 50% de la demanda eléctrica total. Actualmente, encuentra en proceso de certificación LEED.
Eolia Sustainable Design Hotel responde a sus visitantes como un espacio paradisiaco donde la vista del Océano Pacífico conecta con la caída del sol mientras sus visitantes disfrutan la gastronomía local desde su restaurante emplazado en la terraza o disfrutan de las brisas mientras nadan en su piscina panorámica. Sin embargo, la sensación de responsabilidad medioambiental de este proyecto se siente aún más cuando el sendero que dirige a la playa, te permite conectar con la flora y fauna nativas del espacio. Esta conexión con un espacio habitable te permite reconectar con la naturalidad de sí mismo, dejando a la estructura o el entorno construido, como un elemento complementario.
