Residencial unifamiliar
La residencia BRIKAS 1 se concibe como un refugio para sus habitantes, amantes de las montañas. El proyecto materializa una convivencia pensada en el bienestar humano y el respeto por el entorno. Su diseño arquitectónico se rige por principios bioclimáticos que optimizan la ventilación cruzada y el aprovechamiento de la luz natural median te ventanales y claraboyas estratégicas. Estas aperturas integran el paisaje exterior inmediato con el espacio habitacional; asimismo, los dormitorios se ubican hacia el Oriente, con visuales directas hacia la cordillera Oriental y el Antisana, configurando un espacio de paz y armonía.
BRIKAS 1, de concepto neo industrial, acopla un contenedor reciclado a la estructura metálica principal, logrando una composición híbrida que optimizó la inversión y los tiempos de obra. La biofilia tiene una presencia activa tanto en el exterior como en el corazón de la casa, donde se construyó una jardinera vertical con los palets que trajeron material a la obra.
Las especies vegetales purifican el aire interior y, en el exterior, funcionan como un microecosistema que atrae colibríes, huachachuros, canarios y otras aves que brindan dinámicas naturales que alegran el día a día en la vivienda. Se analizó la trayectoria solar y los vientos predominantes para optimizar el confort ambiental.
Se incorporaron griferías y sanitarios eficientes que contribuyen a registrar un consumo promedio de 12 m³/mes, cifra inferior a los estándares de referencia de la OMS. La demanda de agua caliente sanitaria es cubierta al 100% por paneles solares, mientras que la demanda eléctrica se minimiza a través de iluminación natural y el uso de iluminación LED sensorizada y temporizada.
La huella de carbono se mitigó empleando acabados locales y al natural, como pisos de hormigón visto, enlucidos de yeso-vermiculita, piedra lasca de la zona y lavabos de mármol
cultivado nacional. Por estas prácticas, Brikas recibió la Distinción Ambiental Metropolitana Quito Sostenible.
