Carolina Balmaseda

En una geografía caracterizada por la alta actividad sísmica como la ecuatoriana, reducir el peso de la mampostería no es un detalle menor

LA MUJER ALIGERÓ LA ESTRUCTURA: EL LIDERAZGO DE CAROLINA BALMASEDA EN LA TRANSFORMACIÓN CONSTRUCTIVA DE ECUADOR

Corría el año 2008 en Guayaquil cuando una joven profesional recién llegada de Colombia intentaba convencer a fiscalizadores y diseñadores tradicionales de abandonar el hormigón rígido para apostar por estructuras metálicas más eficientes. «Me impresionaba la resistencia al cambio; era un miedo visceral a dejar de hacer lo que siempre se había hecho», recuerda entre risas Carolina Balmaseda, ex Gerente General de Panecons y líder de la marca Hormi2 en el país. Aquella anécdota, contada en una tarde lluviosa sobre el hipercentro de Quito en el programa Grandes Empresas, Mejores Marcas de Qube Media, no es solo un recuerdo personal: es el punto de partida de una cruzada profesional por romper la inercia de una industria históricamente conservadora. Con más de dos décadas en Ecuador, Balmaceda se ha consolidado como una de las voces más firmes en la transición hacia la edificación sostenible, liviana y tecnificada, demostrando que innovar no es una tendencia pasajera, sino el único camino para garantizar la trascendencia en el tiempo.

Sismo-resistencia y eficiencia: la ingeniería detrás del panel

Durante su gestión al frente de la firma, la marca Hormi2 —representante local de la tecnología global M2 con más de 40 años de presencia internacional— dejó de ser una alternativa exótica para convertirse en un aliado estructural clave. El sistema, compuesto por paneles de poliestireno expandido y mallas de acero galvanizado, actúa como un muro colaborante que aligera drásticamente la carga muerta de las edificaciones. En una geografía caracterizada por la alta actividad sísmica como la ecuatoriana, reducir el peso de la mampostería no es un detalle menor: significa minimizar el impacto destructivo sobre los elementos no estructurales durante un evento telúrico y optimizar de forma sustancial los costos de cimentación. Desde estructuras integrales de hasta tres pisos hasta complejos sistemas de tabiquería en torres de gran altura, la solución técnica propone una ecuación donde la seguridad estructural convive siempre con la eficiencia térmica y acústica.

 

 

 

Esculturas urbanas y libertad para el diseño

Más allá de los cálculos estructurales, el sistema industrializado encontró en la nueva generación de arquitectos locales a sus mejores aliados. La flexibilidad del panel permite moldear formas complejas y trajes a la medida que el hormigón tradicional difícilmente puede lograr con la misma agilidad. Esta versatilidad dejó su huella en proyectos tan icónicos como el aeropuerto ecológico de Baltra en Galápagos, las curvas del Banco Bolivariano en Samborondón, el icónico Hotel Holiday Inn en Quito y los imponentes arcos del centro comercial Plaza Lagos. Desde exclusivas residencias unifamiliares en Manta y Cumbayá hasta hoteles boutique como Casa Gangotena o Mashpi Lodge, la marca demostró que la industrialización de la construcción no elimina la belleza estética, sino que la potencia.

Educación y alianzas: romper la inercia desde las aulas

Consciente de que la tecnología no se adopta solo por catálogo, Balmaceda enfocó la estrategia de la firma hacia un modelo B2B basado en la transferencia de conocimiento. A través de alianzas estratégicas con universidades, gremios y la Academia de la Construcción, la empresa impulsó programas integrales de capacitación donde convergieron tanto ingenieros y promotores como maestros de obra y operarios. «Para que la innovación se asimile, las herramientas deben ser amigables y digeribles para toda la cadena de valor», señalaba la ejecutiva. Esta cercanía con los actores del sector buscaba superar la histórica «zona de confort» inmobiliaria y preparar a los tomadores de decisión para un mercado que exige respuestas más ágiles, sostenibles y financieras ante los constantes ciclos económicos de la región.

El llamado a trascender en el tiempo

Al final del día, cuando las luces del set se apagan y la lluvia da tregua sobre el horizonte de Quito, el mensaje que deja la trayectoria de Carolina Balmaceda resuena con la fuerza de sus propias palabras: el liderazgo en la construcción no consiste en reaccionar ante la inercia, sino en «hacer que las cosas pasen». Su visión reafirma que el verdadero valor de la arquitectura trasciende los metros cuadrados para medirse en la ligereza, la seguridad y la audacia con la que decidimos edificar nuestras ciudades.

Si quieres adentrarte en las lecciones, anécdotas e ideas de innovación comercial que marcaron esta conversación, te invitamos a ver la entrevista completa en YouTube.